Una llamada de verdad, no un menú de opciones
El «pulse 1 para citas» lleva veinte años haciendo que la gente cuelgue. Esto es otra cosa: una conversación. Un ejemplo del tipo de llamada que resuelve — el sistema llama para confirmar una cita y el cliente aprovecha para cambiarla:
Fíjate en el cuarto turno: lo que no sabe, no se lo inventa. Prefiere apuntarlo y que se lo confirme una persona. Esa regla es nuestra, no del modelo — una cita mal dada o un precio equivocado cuesta mucho más que la llamada.
Qué puede hacer por tu negocio
Lo que hoy se pierde
Las llamadas que suenan mientras atiendes a alguien, las de la hora de comer, las de después de cerrar. Se recogen, se resuelven o se apuntan — con el recado entero, no un número perdido.
Recordar y confirmar
Llamadas de recordatorio el día antes, confirmación, y el hueco liberado a tiempo cuando alguien no puede venir. El circuito completo, explicado aquí.
Volver a los que se enfriaron
Presupuestos sin respuesta, clientes que hace meses que no vuelven, listas de espera. Llamadas que se harían «cuando haya tiempo» y nunca hay.
Comunicar de una vez
Un cambio de horario, un pedido que ya está, una revisión que toca. Lo que ahora es una tarde entera de llamadas.
No es un producto de estantería: se monta sobre cómo trabajas tú — tus horarios, tu forma de hablar, tus servicios y lo que quieras seguir cogiendo en persona. Y no entra donde no lo mandes: si prefieres coger tú las llamadas de la mañana, las coges tú.
¿Quieres saber cuánto te cuesta hoy el teléfono sin coger? Ponle números con la calculadora de llamadas perdidas — gratis y con tus datos, no los de un estudio. Y si estás comparando proveedores, lee la guía honesta del recepcionista virtual: precios reales del mercado español y las 7 preguntas que desmontan una mala oferta (incluida la nuestra, si no las pasa).
Cómo lo montamos
Te llamamos y lo escuchas
Antes de nada, lo oyes. Le preguntas lo que quieras, incluso lo raro. Si no te convence, ahí se acaba y no te hemos costado nada.
Aprendemos tu negocio
Una conversación para sacar lo que hay que saber: qué te preguntan todo el día, qué respondes tú, qué no debe decir nunca, qué horarios manejas y dónde tiene que anotar lo que pase.
Pruebas contigo escuchando
Empieza en un carril acotado (por ejemplo, solo fuera de horario) y con las grabaciones y transcripciones delante. Se ajusta con llamadas reales, no con suposiciones.
Se queda funcionando y vigilado
Cada llamada deja su transcripción y su resultado, y nosotros seguimos encima: si algo se dice regular, se corrige. Lo operamos nosotros; tú no administras nada.
Nuestras reglas, por escrito
La automatización telefónica tiene mala fama por buenos motivos. Estas son las líneas que no cruzamos, y puedes exigírnoslas:
Si preguntan si hablan con una máquina, la respuesta es que sí. No lo hacemos pasar por una persona ni le ponemos un nombre falso para engañar.
Lo que no sabe, lo apunta y lo contesta una persona. Nada de precios aproximados, disponibilidad imaginada ni compromisos que tú no puedes cumplir.
No llama a horas absurdas ni en el peor momento del día de cada oficio. Se llama cuando en ese sector se puede coger el teléfono.
Queda registrado a la primera y no se vuelve a llamar a ese número. Sin insistencias ni segundas vueltas «por si acaso».
Transcripción y resultado de cada llamada, disponibles para ti. Si el sistema queda mal en una llamada, lo verás antes de que te lo cuente un cliente.
Que te llame y lo juzgas tú
Déjanos tu teléfono y el nombre de tu negocio. Te llamamos para que lo escuches en directo y le hagas las preguntas que quieras. Sin compromiso y sin que te metamos en ninguna lista.
Preguntas frecuentes
¿Se nota que es una máquina?
La voz es natural y responde en aproximadamente un segundo, así que la conversación fluye. Pero no lo escondemos: se identifica como asistente automatizado cuando se lo preguntan, y nuestra norma es no hacerlo pasar por una persona.
¿Y si le preguntan algo que no sabe?
Lo dice y toma nota para que le llames tú. Preferimos un «eso se lo confirma un compañero» antes que una respuesta inventada: una cita mal dada o un precio equivocado cuesta más que la llamada.
¿Es legal llamar con un sistema automático?
Sí, cumpliendo las mismas reglas que una llamada humana: identificarse, respetar la oposición de quien no quiera recibir llamadas y no llamar fuera de horas razonables. Si alguien pide que no le llamemos más, queda apuntado y no se le vuelve a llamar.
¿Puedo escucharlo antes de contratar nada?
Sí, es lo que recomendamos: déjanos tu número y te llamamos para que lo oigas en directo y le hagas las preguntas raras que se te ocurran. Sin compromiso.
¿Qué pasa con las llamadas que ya recibo?
Se configura para que entre solo donde tú decidas: cuando nadie coge, fuera de horario, o solo para ciertas gestiones. Lo que quieras seguir atendiendo tú, lo atiendes tú.
¿Cuánto cuesta?
Depende de qué llamadas quieras cubrir y de cuántas son, así que no publicamos tarifa: sería inventarnos tu caso. Después de la demo te pasamos una propuesta por escrito, con lo que hace y lo que cuesta, sin permanencia sorpresa.
Y si tu problema no es el teléfono
El teléfono es donde más se pierde, pero no lo único. Esto también lo automatizamos:
¿Quieres verlo aplicado a lo tuyo? Mira qué se automatiza en tu sector o haz el diagnóstico de 30 segundos.